¿Se puede enseñar y aprender el “arte amatorio”?

 

De acuerdo a una noticia recientemente aparecida en internet, Viena ya cuenta con la primera escuela de sexo del mundo. Una escuela que pretende a sus estudiantes a ser mejores amantes.

 

 

Aquellos que quieran convertirse en perfectos amantes podrán matrícularse en las clases que impartirá esta escuela, teóricas pero especialmente prácticas, por un precio por curso de 1.600 euros, según publica el Huffington Post.

Su directora de origen sueco, Ylva-Maria Thompson, dice que cualquier persona mayor de 16 años puede inscribirse en lo que ella describe como “la primera universidad del mundo de la sexualidad aplicada”.

Los estudiantes viven en ‘dormitorios sexuales’ mixtos donde esperan llevar a cabo sus deberes. “Nuestra educación es central, no teórica, sino esencialmente práctica. El énfasis lo situamos en el cómo ser un mejor amante”, explica la directora de la nueva institución.

“Las posiciones sexuales, las técnicas para acariciar, las características anatómicas. Enseñamos también a la gente cómo utilizar las manos”, añade.

Un anuncio obsceno que muestra una pareja haciendo el amor ya ha sido prohibido por la televisión austriaca. “Está envuelto de manera muy elegante, pero a la práctica se trata de vender sexo”, comentó una persona indignada con la nueva iniciativa.

Fuera de las conveniencias o no de la enseñanza de la profilaxis sexual con el objetivo de evitar embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, la propuesta de este nuevo tipo de “instrucción” académica, parece que va más allá de la consabida “educación sexual”, tan necesaria para nuestros jóvenes.

Sin embargo, y aunque podría ser llamativo colocar en el currículum personal un título de grado en “Licenciatura en Técnicas Sexuales” (suena rimbombante…no?), me suena tan extraño como si intentáramos presentar una graduación en fútbol o en tenis y así alcanzar los niveles de excelencia que tuvieron Maradona o Vilas, simplemente porque lo “aprendimos” o lo logramos administrativamente por “ascensos por escalafón”.

Creo que existen condiciones naturales inherentes a las personas, que van ligadas a una genética y/o predisposición psicológica, que resultan imposibles de transmitir, enseñar o impartir como si fueran una receta.

Sería lo mismo que ascender escalafonariamente como científico en el CONICET para llegar a ser un premio Nobel o una relevante figura de la ciencia.

El arte amatorio va impreso en nuestros genes, como la sensualidad de una mujer y/o lo atractivo de un hombre, la dulzura, la pasión, hasta el olor o suavidad de nuestra piel.

Por eso quizás rescato un muy viejo dicho que dice: Lo que natura non da, Salamanca non presta 

Fuente: http://www.huffingtonpost.co.uk/2011/11/29/worlds-first-sex-school-opens-vienna_n_1118304.html?ref=mostpopular

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Un pensamiento en “¿Se puede enseñar y aprender el “arte amatorio”?

  1. Si hay mujeres hermosas como modelos y actrices, que sus parejas se terminan divorciando o dejandolas, es porque había algo que estas “diosas” no sabián hacer. Eso pasa con muchos tipos con muchos m´sculos y que a la hoara de la cama parece que no dan toda la “alegria” que se espera de ellos. Y estoy de acuerdo que hay cosas que una enciclopedia o un curso no te pueden enseñar.

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