Inglaterra siempre tiene debilidad por los dictadores.

A Inglaterra, la cuna de la usura bancaria internacional, no le alcanza con haber invadido territorio soberano de Latinoamérica, tampoco con instalar en las islas Malvinas la mayor base de la OTAN en Sudamérica (sospechada de poseer armamento nuclear), o denostar a Brasil al haber puesto a un barrendero brasilero a limpiar el final de sus vergonzosos juegos olímpicos.

De acuerdo a los recientes hechos de relevancia internacional, Inglaterra se siente más cómoda liberando a un dictador como Pinochet y pretende ser el paladín de la justicia haciendo amenazas de asaltar por la fuerza la embajada de Ecuador. Sigue leyendo