Gibraltar es a Rajoy y Cameron lo que fue Malvinas para Galtieri y Thatcher.

gibraltar_fronteraCuando comparamos Gibraltar con Malvinas podemos ver más semejanzas que diferencias. Obviamente que ambos conflictos tienen su origen común en el colonialismo anacrónico e imperialista de Inglaterra. Pero también podemos suponer que la situación económica y social, tanto de España como de Inglaterra no escapan al panorama devastador de pobreza, desocupación y hambre que sufre toda la Unión Europea. Y obviamente así como Malvinas fue una excusa tanto para los problemas de la dictadura de Galtieri y una oportunidad para el claudicante gobierno de Thatcher, el conflicto por Gibraltar puede también ser una “gran oportunidad” para distraer a sus respectivos pueblos de los verdaderos y gravísimos problemas que enfrentan hoy tanto Cameron como Rajoy en sus respectivas y empobrecidas naciones. Tomando en cuenta esta hipótesis uno se puede preguntar si serían capaces de llegar hasta un enfrentamiento bélico concreto.

Un conflicto similar a Malvinas

El Foreign Office echó mano ayer de la estrategia política que desde hace años usa para responderle a la Argentina cada vez que se reaviva el reclamo por las islas Malvinas.

En una suerte de “cortar-pegar” diplomático, advirtió que “tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar la soberanía” sobre Gibraltar, expresó su preocupación por la “actitud amenazante” de España y juró su “compromiso” con los pobladores británicos. Dejó en manos de los políticos locales las acusaciones más filosas: así como los consejeros de las Malvinas ligan al gobierno kirchnerista con la dictadura de Galtieri, el jefe de la administración gibraltareña comparó con el franquismo la política aplicada por Mariano Rajoy.

Hay indudables vínculos entre los dos conflictos. Pero el caso de Gibraltar plantea a Gran Bretaña inconvenientes más acuciantes que el de las lejanas islas del Atlántico Sur.

Una actitud hostil de España puede ocasionar graves perjuicios a los habitantes de Gibraltar, muy superiores a los que la Argentina está en condiciones de infligir a los malvinenses. En este caso hay dos comunidades muy cercanas, en permanente relación.

La valla que ejerce de frontera con España es la vía de acceso de la mayoría de los productos que se consumen en la colonia (y de sus turistas), así como son españoles los principales clientes de las empresas de servicios financieros que representan el más rentable de los negocios locales. Los controles fronterizos y fiscales con los que amenaza España apuntan al corazón de la economía gibraltareña.

Gran Bretaña ocupó Gibraltar en 1704. El Tratado de Utrecht le dio el territorio en propiedad a Gran Bretaña, pero sin cederle la jurisdicción. Con los años, las autoridades británicas ampliaron su área de control e instalaron una frontera y una base naval en ese punto estratégico del Mediterráneo. El conflicto acompañó los últimos 300 años.

La dictadura de Franco fue severa en su reclamo, al punto de que cerró la frontera en 1969, una medida que duró 13 años. En 1985, a instancias de Europa, se abrió un proceso de negociación de soberanía. Los habitantes del Peñón se negaron siempre a aceptar la devolución a España o a aprobar un acuerdo de cosoberanía. Gran Bretaña los hizo participar siempre con plebiscitos.

La relación se mantuvo en cauces de relativa calma, siempre ante la atenta mirada de Bruselas. El último gobierno socialista dio pasos hacia la integración, con la firma de acuerdos comerciales y políticos.

El reciente chisporroteo por la pesca en la zona despertó una tensión de magnitud inesperada. España protestó y lanzó represalias porque no le reconoce -tampoco el Tratado de Utrecht- jurisdicción alguna a Gran Bretaña sobre las aguas del Mediterráneo en las que buques gibraltareños lanzaron bloques de hormigón para impedir la pesca de buques andaluces.

Rajoy cambió de táctica justo en medio de la severa crisis política que atraviesa por la investigación del financiamiento ilegal del Partido Popular (PP). Cameron, también rodeado de complicaciones internas, entró entusiasmado al choque diplomático.

El primer episodio fuerte de tensión en los últimos tiempos había sido por una medida en apariencia bastante más trivial: la decisión de la UEFA de admitir a Gibraltar como miembro, lo que le permitirá participar a su selección de fútbol en todas las competencias europeas.

Cameron eleva el tono de las amenazas por Gibraltar y anuncia medidas legales.

El Gobierno británico escaló ayer un peldaño en la crisis diplomática por Gibraltar, al anunciar que está preparando “acciones legales sin precedentes” entre socios de la Unión Europea por las colas que se están produciendo en la verja que separa España de la colonia debido a los controles que realizan las autoridades aduaneras españolas.

El anuncio, realizado por un portavoz de Downing Street, parece la respuesta política del primer ministro David Cameron a las noticias de este fin de semana de que también España prepara acciones legales por el contencioso del Peñón y que incluso está estudiando llevar el asunto al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, haciendo frente común con Argentina, que reclama la soberanía sobre las islas Malvinas, un territorio dependiente de Reino Unido al igual que Gibraltar.

Según el citado portavoz, “es obvio que el primer ministro está muy decepcionado por el hecho de que España no haya suprimido este fin de semana los controles adicionales en la frontera. Ahora estamos sopesando qué acciones legales tenemos ante nosotros. Ese sería un paso sin precedentes por lo que queremos estudiarlo con mucho cuidado antes de tomar la decisión de seguir adelante”, añadió.“Si decidimos seguir esa vía, presionaremos a la UE para que aborde el asunto con carácter de urgencia”, aseguró.

Los controles a la entrada y salida de la verja son un problema que el primer ministro británico creía haber resuelto durante la conversación telefónica que mantuvo la semana pasada con el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Pese al anuncio de este lunes, no está claro qué opciones legales tiene el Reino Unido para denunciar a España. Como territorio británico de Ultramar, Gibraltar forma parte de la Unión, pero ni Reino Unido ni el Peñón forman parte del convenio de Schengen, el espacio europeo sin fronteras, de ahí precisamente que siga habiendo controles fronterizos para entrar o salir de ambos territorios con destino a otro país de la UE.

Londres considera que los controles españoles de estos días son “políticamente motivados y totalmente desproporcionados”. Dos acusaciones muy difíciles de probar, porque España los justifica con el argumento de que se ha detectado un sospechoso incremento del contrabando de tabaco procedente del Peñón y sostiene que esos controles son, además de legales, proporcionados, aleatorios y no discriminatorios.

El Gobierno español, por su parte, recordó ayer al Reino Unido que Naciones Unidas no ha reconocido el derecho de autodeterminación de Gibraltar y subrayó que existen varias resoluciones de la Asamblea General de la ONU —de finales de los años sesenta— que respaldan el derecho a la integridad territorial de España, subrayaron fuentes diplomáticas.

La tensión que viven las relaciones hispano-británicas está provocando una catarata de reacciones en los medios de comunicación británicos, habitualmente ajenos a un contencioso que trae bastante al pairo a la mayoría de la población.

Los artículos en defensa de la presencia británica se suceden estos días. Uno de los más destacados es el del alcalde de Londres y político conservador, Boris Johnson, en su habitual columna de los lunes. “Los españoles tienen que sacar sus manos de la garganta de Gibraltar”, titulaba ayer Johson, quien califica la situación de “infame”. Aunque admite que “quizás sea realmente una coincidencia, como dice el Foreign Office, que hayamos mandado justo ahora una flota de barcos de guerra a Gibraltar”, se felicita de que el portaeronaves HMS Illustrious esté a punto de llegar al Peñón “junto con miles de marines”.

Johnson destaca el deseo de los gibraltareños de ser considerados británicos y asegura que no se cree “ni por un minuto” que la tensión haya sido provocada por Gibraltar “debido a unos pocos bloques de cemento arrojados al mar”.

“Esta no es una discusión sobre pesca. Me temo que esto es una descarada táctica de distracción de Madrid, y aunque sería ridículo comparar al Gobierno de Rajoy con la tiranía del general Galtieri y su invasión de las Malvinas, el envite es más o menos el mismo. El euro es la crisis que afronta el Gobierno español, y no el derecho de los gibraltareños a pescar frente a su propio Peñón”, concluye el muy poco europeísta alcalde.

Pero porque no suponer que Rajoy y Cameron pueden caer en la misma tentación que Galtieri y la Thatcher y coronar sus mandatos con un baño de sangre.

FUENTE:

http://www.lanacion.com.ar/1607850-un-conflicto-similar-a-malvinas-pero-que-plantea-mas-perjuicios

http://politica.elpais.com/politica/2013/08/12/actualidad/1376305789_088284.html

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