El intestino sería clave en la respuesta a la quimioterapia.

Imagen de microscopio de la bacteria E. coli.

Imagen de microscopio de la bacteria E. coli.

  • Las bacterias del intestino pueden influir en la respuesta al tratamiento para el cáncer

  • Investigadores franceses recomiendan usar con cautela los antibióticos en estos pacientes

  • Las conclusiones se han obtenido únicamente en ratones y piden ensayos en humanos

Nuestro sistema gastrointestinal es un actor clave en el sistema inmune, con decenas de miles de células defensivas ‘alojadas’ entre sus pliegues y listas para actuar en cualquier rincón del organismo. Esta semana, dos artículos publicados en la revista Science demuestran que la flora bacteriana que habita en nuestro aparato digestivo puede ser clave en la respuesta a los tratamientos oncológicos.

Como explica a EL MUNDO el doctor Luis Rodrigo, jefe del servicio de Digestivo del Hospital Central de Asturias, las bacterias que se alojan en el intestino humano (la denominada microbiota) “tienen una gran influencia sobre todo tipo de procesos inflamatorios que ocurren en el organismo“; y eso también incluye al cáncer. Ambos trabajos demuestran, tal y como explica este catedrático de Medicina de la Universidad de Oviedo, que esa población de bacterias que puebla nuestro intestino puede jugar un papel clave en la regulación de la respuesta a los tratamientos contra el cáncer.

En el primero de los trabajos, liderado por Noriho Iida, del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU, se estudió a ratones cuya flora bacteriana había sido ‘eliminada’ (bien con un tratamiento a base de antibióticos o bien porque habían sido criados en un ambiente libre de gérmenes, en cuyo el cual su sistema inmune fue incapaz de desarrollarse). Cuando se les implantaron diferentes tipos de tumores de manera subcutánea, los investigadores observaron que la respuesta a la quimioterapa era menor que la de otros roedores cuya microbiota había permanecido intacta.

Aunque en este trabajo se observó tanto la respuesta en animales tratados con inmunoterapia y con quimioterapia, en el segundo de los trabajos se eligió únicamente un quimioterápico clásico, muy habitual (la ciclofosfamida), para llegar a las mismas conclusiones. Como explica el doctor Rodrigo, la ciclofosfamida es “uno de los fármacos anticancerosos más importantes [se emplea en tumores de mama, cerebrales, linfomas…], cuya eficacia se debe, en parte, a su capacidad para estimular la respuesta inmune antitumoral”. Es decir, como apunta por su parte su colega Francisco Guarner, jefe clínico del grupo de Fisiopatología Digestiva del Instituto de Investigación Vall d’Hebron, que “no actúa únicamente a nivel local [en la ubicación del tumor], sino también a nivel sistémico”.

De nuevo en modelos con animales, Sophie Vigaud y sus colegas del Instituto Nacional de la Salud francés, demostraron que este medicamento altera la composición de la microbiota del intestino delgado. “Lo que vieron es que con la ciclofosfamida, muchas bacterias gástricas son capaces de atravesar las paredes del intestino y al invadir el torrente sanguíneo y los ganglios linfáticos estimulan una reacción del sistema inmune que ayuda a combatir el tumor”, explica el doctor Guarner.

Sin embargo, en el caso de los ratones que carecían totalmente de gérmenes (porque habían sido tratados previamente con antibióticos para ‘aniquilar’ su flora bacteriana), sus tumores parecían resistentes al tratamiento con ciclofosfamida. En cambio, prosigue el investigador asturiano, “si se les restauraba la flora intestinal, se recuperaba la eficacia antitumoral del medicamento”.

Aunque el equipo francés sugiere que sus conclusiones deberían servir para desaconsejar el uso de antibióticos en pacientes con cáncer que estén recibiendo quimioterapia (para mantener sus bacterias a salvo y favorecer la respuesta inmune contra el tumor), el doctor Guarner se muestra más cauto y recuerda que ambos ensayos se han llevado a cabo únicamente con animales. De hecho, de cumplirse la hipótesis en humanos, tal vez podrían emplearse también probióticos para reforzar esas mismas bacterias intestinales que van a ayudar a mejorar la respuesta a la quimioterapia, “pero nosotros hicimos en 2008 un estudio con probióticos en pacientes sometidos a radioterapia y el beneficio fue sólo marginal”.

La cuestión no es baladí si se tiene en cuenta que muchos pacientes con cáncer reciben antibióticos para tratar infecciones que pueden sufrir durante su enfermedad, aunque varios especialistas estadounidenses consultados para un comentario en la misma revista también coinciden en que es demasiado pronto para extraer conclusiones en humanos, puesto que nuestra microbiota no es idéntica a la de los ratones. Giorgio Trincheri, uno de los autores del trabajo estadounidense, asegura que habrá que realizar ensayos en humanos antes de nada; Laurence Zitvogel, otro de los autores del estudio galo es en cambio más tajante: “a partir de ahora seremos más cuidadosos a la hora de prescribir antibióticos a nuestros pacientes con cáncer”, concluye.

FUENTE:

http://www.elmundo.es/salud/2013/11/21/528e678063fd3d8c508b4583.html

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