Descubren factor de ataque que usa una bacteria para facilitar la infección y disminuir la respuesta inmune.

Yersinia pseudotuberculosis

La Yersinia, en azul, es capaz de provocar infecciones graves. (Imagen: HZI / Manfred Rohde)

Las enfermedades gastrointestinales son una de las primeras causas de muerte de millones de personas en el mundo.
No perdonan a nadie ni por edad ni por condición social, aunque el grupo más vulnerable a sus síntomas son los niños pequeños y los ancianos.

Son ocasionadas principalmente por bacterias, virus o parásitos que penetran al organismo por medio de alimentos y agua contaminada principalmente con materia fecal, que también se disemina por el ambiente, sobre todo en temporada de calor.

Entre los principales microorganismos que las ocasionan están: la Salmonella, la Escherichia coli, la Shigella, las Giardias y las amebas.
Científicos del Centro Helmholtz para la Investigación sobre Infecciones (HZI) en Braunschweig Alemania, han descubierto ahora lo que hace tan peligrosa a una cepa específica de Yersinia pseudotuberculosis, una de las principales responsables de esas infecciones.

Algunas cepas aisladas de Yersinia pseudotuberculosis producen el factor citotóxico necrotizante (CNFY), pero se desconocían las consecuencias funcionales de esta toxina para la interacción huésped-patógeno durante la infección.

Estas cepas bacterianas producen esta sustancia CNFY que les facilitaría el proceso de infección.
Esta sustancia modifica las células del organismo receptor de manera que permite una acción más eficaz del sistema inyector de la Yersinia, el cual inyecta toxinas dentro de las células atacadas. Este mecanismo fortalece la infección y produce inflamación en el tejido atacado. Ver gráfica

La Yersinia pseudotuberculosis se transmite a través de alimentos contaminados y puede generar enfermedades gastrointestinales.

Sin embargo, no todas las cepas producen CNFY. Los científicos habían por lo tanto asumido que esta sustancia no desempeña un papel relevante. Petra Dersch, jefa del Departamento de Biología Molecular de la Infección en el Centro Helmholtz para la Investigación sobre Infecciones (HZI) en Braunschweig, Alemania, y sus colaboradores, han demostrado ahora que esa suposición es errónea.

El equipo de Dersch, Janina Schweer y Jochen Hühn modificó genéticamente una cepa bacteriana que suele producir CNFy.

La modificación se hizo de tal modo que la cepa perdiera la capacidad de producir dicho factor.

La bacteria alterada ya no fue capaz de escapar a la acción del sistema inmunitario del organismo receptor y no logró producir la enfermedad.

Esto es notable dado que esas bacterias ciertamente tienen otras características patógenas en su repertorio genético.

Por tanto, es evidente que disponer de CNFy es vital para que estas bacterias puedan iniciar una infección amplia e invasiva.

FUENTE:

http://www.plospathogens.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.ppat.1003746

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