Anuncian que el primer experimento de ‘rejuvenecimiento genético’ sería un éxito

terapia_agujaA pesar de que nos enteramos de los primeros cambios relacionados con la edad cuando se hacen visibles, los procesos de envejecimiento, según sostienen los científicos, se dan dentro del organismo, a nivel celular.
Los extremos de los cromosomas se llaman telómeros y su función principal consiste en proteger a los propios cromosomas contra el desgaste de los años. Con el paso del tiempo, los telómeros se hacen cada vez más cortos, por lo que pierden su capacidad protectora. Como resultado, la célula envejece.

Fíjense en esta mujer: Elizabeth Parrish, de 44 años, directora ejecutiva de la start-up de biotecnología Bioviva. Acaba de anunciar hace unas horas que se ha sometido a una terapia génica que, asegura, la ha rejuvenecido veinte años mediante el alargamiento de los telómeros de sus genes.

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De ser cierto, se trataría del primer ser humano en conseguir ganar “tiempo de vida”, haciendo una “trampa” sobre el que está considerado el “reloj” de las células que marca cuántas veces pueden dividirse. Suena a ciencia-ficción, sí, y aún habrá que esperar unos días a ver cómo se toma la comunidad científica el anuncio.

La historia de Elizabeth Parrish y su terapia es digna de película. Fundó la empresa Bioviva sin poseer ningún conocimiento científico más allá de un entusiasta discurso para que se considere el envejecimiento como una enfermedad. Hace unos meses, en octubre del año pasado,anunció que se había sometido a una terapia génica en un lugar secreto, con el objetivo de desarrollar tratamientos que frenen e incluso reviertan el envejecimiento. “Soy el paciente cero”, afirmó entonces.

Su proclama pilló por sorpresa incluso a miembros del equipo científico de Bioviva ya que se sometió al presunto tratamiento esquivando la regulación para ese tipo de pruebas que establece la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). George Martin, director del Centro para la Investigación del Alzheimer de la Universidad de Washington y que asesoraba a Bioviva, anunció su dimisión en cuanto conoció el “tratamiento secreto” en el que la directora de la empresa había actuado como conejillo de indias.

telomeros

Son regiones de ADN no codificante, altamente repetitivas, cuya función principal es la estabilidad estructural de los cromosomas en las células eucariotas, la división celular y el tiempo de vida de las estirpes celulares.

Miembros de su equipo terminaron reconociendo que la terapia se había llevado a cabo en Colombia y que el tratamiento consistió en dos fases o etapas:

La primera constaba de unas inyecciones intramusculares con el gen Follistatina. Este gen tiene un papel ya contrastado científicamente en el aumento del crecimiento muscular en ratones y primates, ya que actúa como antagonista de la miostatina. Un estudio ya mostró que elevar los niveles de follistatina en ciertos músculos puede aumentar la esperanza de vida en casos de atrofia muscular espinal (SMA). Recientemente se publicó un trabajo para avanzar en la experimentación en humanos de este tipo de terapias.

La segunda consistió en inyectar virus con material genético que favorecía la producción de telomerasa. Esta enzima actúa sobre los telómeros, que son la parte final de los cromosomas. La telomerasa se encuentra inhibida en nuestras células después del nacimiento, lo que hace que en cada copia del ADN que se produce en las sucesivas divisiones celulares los telómeros se acorten. Se ha comprobado que el progresivo acortamiento de los telómeros conlleva un envejecimiento celular, por lo que a partir de ciertas divisiones las células comienzan a replicarse con altas posibilidades de errores en el ADN codificante o, simplemente, dejan de hacerlo.

Fue precisamente una investigación llevada a cabo en 2012 por científicos españoles del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) la que permitió alargar la vida media de ratones adultos, rejuveneciéndolos. Para ello se introdujo un virus con ADN modificado que terminaba por depositar en las células de los ratones el gen de la telomerasa.

El pasado marzo, según asegura la empresa Bioviva, se comparó el tamaño de los telómeros de los leucocitos de Parrish antes y después de la terapia, y se comprobó que se habían alargado pasando de 6,71kb a 7.33kb, lo que se considera compatible con un “rejuvenecimiento” de 20 años.

Dado lo sorprendente del anuncio, me comuniqué por correo electrónico con investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas para averiguar la veracidad que le otorgan a los experimentos a los que dice haberse sometido Elizabeth Parrish. Con cautela, un portavoz del Centro me ha dicho que no tienen información sobre las acciones de Bioviva, pero ha recalcado que las terapias que ha probado la directora de la start-up biotecnológica “no se están haciendo en el contexto de ensayos clínicos aprobados por las correspondientes agencias reguladoras”.

Es decir, Parrish está actuando al margen de los mecanismos de control que la comunidad científica ha establecido y que incluyen una serie de protocolos y estudios antes de llevar a cabo experimentación de terapias genéticas con humanos. Hay otros riesgos, de ser cierto el resultado del experimento. Parrish es muy activa en distintos foros defendiendo que el envejecimiento sea considerado una enfermedad y un proceso, y tratando de forzar para que las terapias antienvejecimiento sean una realidad cotidiana. El mundo de la biotecnología y las soluciones genéticas milagrosas atrae también a muchos pseudo-científicos que venden esperanza de una vida larga y sin enfermedades. Y sin duda ese comienza a ser ya un importante mercado para los negocios. Algunos expertos ya han expresado su temor de que actitudes como la de Parrish propicien peregrinaciones a países en los que la regulación es más laxa para someterse a terapias.

Otro apunte curioso. El anuncio de Elizabeth Parrish se produce pocos días después de que su empresa, Bioviva, radicada en Seattle, anunciase una alianza con el fondo londinense de investigación en biotecnología Deep Knowledge Life Sciences (DKLS), fundado por Dmitry Kaminskiy, quien persigue convertir la longevidad en una línea prioritaria de investigación científica y que el año pasado ofreció un premio de un millón de dólares a la persona que alcanzase los 123 años de vida.

¿Oportunismo o ciencia-ficción?

Habrá que esperar a las reacciones de la comunidad científica internacional para saber cuánto hay de cierto en el anuncio de la directora de Bioviva. Y desde luego, será cuestión de tiempo comprobar si ha logrado retroceder hasta unos envidiables 24 años de edad genética.

FUENTE: http://www.lne.es/blogs/marginalia/anuncian-el-primer-humano-rejuvenecido-con-terapia-genica.html

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