El uso diario de la bicicleta y el cáncer de próstata

La incorporación de las nuevas bicisendas ha configurado a la fuerza un nuevo escenario en el transporte de la ciudad de Buenos Aires, que lejos de ser beneficioso para los conductores de automóviles, se ha convertido en un peligro, un trauma y un stress que no fue mensurado adecuadamente.

Este escenario tortuoso implica para el conductor, ya no solamente que debe estar alerta a los peatones que intentan cruzar desde ambas esquinas sin mirar, también y simultáneamente prestar atención a los otros vehículos que vienen en el sentido de la calle que están por cruzar, sino que además deberán con un “tercer ojo y/o sexto sentido” advertir si algún ciclista cruzará a toda velocidad, cosa que podrá hacer desde la derecha o de la izquierda, creyendo que su condición de ciclista lo santifica y perdona del cumplimiento de las normas de tránsito, teniendo la certeza que el automovilista “siempre será el culpable” del accidente de no mediar una cámara de videovigilancia.

Sin embargo, el uso diario y reiterado de la bicicleta, no solo es un problema para los automovilistas, sino que podría serlo también para la salud de los mismos ciclistas, que sudorosos y empecinados pedalean todos los días hacia su destino supuestamente “aeróbico y saludable”. Sigue leyendo

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