Un aficionado argentino redescubrió un cráter gigantesco en las Islas Malvinas que cambiaría la historia

Quince años atrás, en 2002, Maximiliano Rocca leyó por primera vez sobre una anomalía circular inmensa en el territorio de las Islas Malvinas.

Michael Rampino, el responsable de aquel trabajo, procedente de la Universidad de Nueva York, lo interpretaba en 1992 como un nuevo gran cráter de impacto. El hallazgo abría un abánico vasto de posibilidades, pero pese a su potencial, quedó en el olvido. Sigue leyendo